Una pesadilla muy real

El CFS Castro sufrió en sus carnes la dureza extrema de una Segunda B que no perdona días malos. Los rojillos fueron un juguete en manos de un Mariano Rico Cuéllar que celebró sus fiestas con una goleada ante la inoperancia de un equipo marinero desaparecido desde que comenzó el partido y que se fue del encuentro con el tercer gol de los segovianos.

Ficha técnica

Mariano Rico Cuéllar: Cano, Valco, David (2), Davicillo y Gonza (1). Campi (1), Julito (1), César, Javi (3), Dani Lobo y Chuquito.

CFS Castro Urdiales: Javi, Aitor, Rubén, Gaizka e Imanol (1). Raúl, Galende, Aspi, Jony, Diego Pereda y Alexis.

Árbitros: Iñaki Castillejo Álvarez y José Antonio Piñar Viñas, del Comité Navarro. Actuó como cronometradora Laura Horcajo Criado, del Comité castellanoleonés. Amonestaron a Davicillo por parte local y a Jony, Aspi y Diego Pereda por parte castreña. Expulsaron con roja directa al visitante Aspi en el minuto 19.

Goles: 1-0 Min. 2 David, 2-0 Min. 6 Julito, 3-0 Min, 10 Campi, 4-0 Min. 11 Javi, 5-0 Min. 12 Diego Pereda, en propia puerta, 6-0 Min. 13Gaizka, en propia puerta, 7-0 Min. 20 Javi, 8-0 Min. 21 Javi, 9-0 Min. 32 David, 9-1 Min. 35 Imanol, de doble penalty, 10-1 Min. 36 Diego Pereda, en propia puerta, Min. 37 Gonza.

Incidencias: Partido correspondiente a la 3ª jornada de liga en el Grupo 2 de Segunda B, disputado en el Polideportivo Santa Clara de Cuéllar ante unos 100 espectadores.


70928788_10214216545798353_9178558880664256512_oEl Castro viajaba hasta tierras segovianas tras dos grandes encuentros ante rivales llamados a moverse por la zona con la intención se seguir siendo competitivo e intentar arañar puntos ante un supuesto rival directo. Pero lo que no iba a entrar en los planes de la expedición rojilla era un partido que iba a estar finiquitado para los 10 minutos de juego y en el que nunca fueron capaces de mostrar la concentración y la exigencia propia de una categoría como Segunda B.

Ni el largo viaje, ni la rapidez de una pista resbaladiza en muchas ocasiones a la que los castreños nunca se aclimataron, sirven como disculpa para justificar una derrota tan amplia como justa y en la que ni siquiera la fortuna jugó de su lado en muchos momentos. Se esperaba una salida en tromba de los locales tras sus dos derrotas consecutivas y el Castro no estaba allí para contenerla. El primer gol, en el que se puso de manifiesto la falta de contundencia de la zaga visitante, ya mostraba dos equipos en dos velocidades diferentes, y aunque los marineros quisieron crecer teniendo el balón, la presión asfixiante de los de Natalia Maroto no les dejaba apenas hilvanar jugadas.

El segundo gol, a la salida de un saque de banda, ponía las cosas mucho más cuesta arriba, y ni siquiera el tiempo muerto solicitado tras su consecución les hacía centrar la atención en una pista en la que nunca aterrizaron. El tercer tanto, a los 10 minutos de partido, dejó el choque sentenciado, toda vez que no había respuesta en los visitantes y dio paso a unos minutos sonrojantes en los que los cuellaranos jugaron a placer e hicieron prácticamente todo lo que quisieron ante un rival ausente. Otros 4 tantos antes del descanso castigaban aún más la moral de un equipo rojillo que no sabía qué hacer para parar el vendaval segoviano y que veía aún por delante otros 20 minutos de suplicio.

71376990_10214216556958632_7603625967000485888_oA pesar de intentar plantear el encuentro de otra manera, y de mejorar ligeramente, un nuevo mazazo nada más arrancar la segunda mitad, era el último clavo en el ataúd de los rojillos. Los locales bajaron la intensidad con el octavo tanto y el choque se volvió soporífero toda vez que todo lo que había en juego ya estaba decidido. Tres goles más por parte local y un solitario tanto de doble penalty para el Castro, cerraban un encuentro para olvidar y del que tomar buena nota de cara al futuro como enseñanza de lo que ocurre cuando a esta categoría no se le da lo que exige.

Por suerte, siempre en el deporte la semana siguiente hay una oportunidad de resarcirse, en este caso con la visita al Peru Zaballa de otro rival en apuros, un Ciudad de Guadalajara que aún no se ha estrenado y que querrá dejar atrás su mala racha en el feudo castreño. Pero aquí, y ante nuestro público, a buen seguro que las cosas serán diferentes.